No puedo dormir. Pienso en los versos de Coldplay de Fix You. "When you feel so tired that you can't sleep". Estoy cansado. Físicamente tuve un día agotador: anoche dormí poco, el calor me funde y al atardecer salí a hacer footing. Tras más de una hora dándome vuelta y vuelta entre las sábanas de mi gran cama, decido levantarme. Estoy cansado. Es eso lo que no me deja dormir.
Nuevamente los fantasmas del pasado me persiguen. Cuanto más intento sepultarlos, más salen a flote en momentos inesperados. Detesto que eso me pase. Si, según los psicoanalistas, los malos recuerdos son removidos de la mente del hombre con bastante facilidad, mi caso es una contradicción que deja en ridículo los estudios de esa gente. Intento evadirlos, pero se multiplican. Uno lleva al otro y el otro a otro más, como si estuvieran conectados (y algunos lo están, de una forma o de otra).
Estoy sólo en casa, aunque si hubiése alguien sería lo mismo. La televisión pocas veces logra distraerme. Enciendo la computadora. Es como una droga, por lo que espero que tenga efecto. Eso sí: siento la necesidad de vomitar por algún lado tanta podredumbre acumulada. En los programas de red no veo a nadie de las pocas personas a las cuales dirigirme sobre un tema así, quienes realmente podrían saber y entender lo suficiente sobre mi evolución. Además veo en una cuenta alternativa personas que, no tengo idea por qué, me borraron o me bloquearon. El círculo se va cerrando cada vez más.
Entonces decido llamar a alguien. Mirando la hora, sé también que es algo muy difícil, a no ser que se trate de un ser del otro lado del Océano. Allá el huso horario todavía es aceptable. Pienso... Solo él estaría dispuesto a escucharme sin tapujos y a comprender qué me pasa y por qué llamo. Él, al igual que yo (si bien de formas distintas y quizás más leves), pasó largos momentos de soledad y padeció diversas dificultades. En esos tiempos, le fuí de apoyo. Es por eso que dudo que rechazaría una charla, a pesar que no me haya dado apenas señales de vida en más de un año, ya que su memoria humana no dura lo mismo que la de la casi totalidad de las masas. Lo llamo a una de sus dos casas. Nadie atiende. Lo llamo a la otra: problemas de línea. Intento alguna que otra vez más, tras unos minutos. Nada. No atiende.
No me queda alternativa... Me pongo a transcribir a una hoja electrónica qué es lo que me turba y hace que mi noche sea tan turbia. Me tomo mi tiempo como para ordenar bien un hilo que seguir. Procedo tipeando, subdividiéndo en párrafos. Vuelco en ese espacio cosas que siempre pensé, pero que jamás pronuncié. Es cuando creo que, fuera por lo que fuera, si algún día decidiese editar y publicar mi autobiografía, más allá que tuviera pocos lectores, destaparía una cantidad inmensa de podredumbre y hasta podrían lloverme acusas legales. ¿Por qué? Por decir la verdad. Por expresar lo que pienso. Y pensar que en el occidente reina la "democracia" y la "libertad de expresión"... Sin dudas me valdría numerosos problemas algo así.
Al cabo de más de una hora termino. Decido interrumpir luego de dos páginas. Finalmente logro dar con alguien con el que, si bien nunca tuve un trato muy personal, le comento que tengo insomnio por motivos personales. No recibo una respuesta adecuada, pero por otro lado no es lo que me espero (y menos de alguien a quien poco conozco). Eso, más las dos carillas que volqué en la pantalla, sumados al tardío horario, me hacen finalmente sucumbir. Está amaneciendo. En mis últimos instantes semilúcidos, me imagino que cualquier persona que me conoce, pero no sabe lo suficiente de mí, me preguntaría si me encuentro bien de ánimos y, ante mi respuesta afirmativa, respondería que no lo parece. "No pasa nada. Estoy bien. Siempre voy a estar bien".
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2 commenti:
vaya seba.... el insomnio es una lata, yo hubo una epoca q lo tuve y se pasa mal...
una sugerencia.. xq no te lees un libro? te metes en la historia y asi no piensas... y cuand tu mente este rendida caes como una mosca jeje... prueba a ver, ademas leer es mas sano q otros entretenimientos
un saludo desde Salamanca
Hmmmm... Si en alguna de esas noches, te vienen de nuevo los fantasmas, y por algún casual, conectas y ando yo conectada, cuenta conmigo para contarme lo que desees... Dicen que sé escuchar, y también dicen y digo yo misma, que soy una tumba para contar las vidas ajenas... Así que aunque me conozcas poco, te abro mis brazos en la distancia, y te digo que puedes contar conmigo para lo que sea...
Un abrazo. Carmen.
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