giovedì 6 agosto 2009

Desmadres nocturnos

Premisa: lo que se lee a continuación es mi opinión; se puede estar de acuerdo, como no estarlo. En cualquiera de los dos casos, los lectores están invitados a intervenir.

No me gustan las discotecas, soy sincero. Más allá que alguna vez me divierta ir, esto se debe a la compañía que pueda tener conmigo, o bien a las ganas de variar un poco. Lo que menos me gusta de las discos son los excesos que hay por donde vivo. Es que, según unos periodistas que indagaron en el ambiente nocturno milanés, aproximadamente una de cada dos personas que va a los locales a "bailar", "aprovecha" para drogarse. Esto podría ofender a los que consumen las llamadas "drogas livianas". Ahora bien: aclaro que de entre esa gente, los que fumaban marihuana eran una minoría. Casi todos se dopaban con cocaína, por lo que mostraba el reportaje, algunos con anfetaminas y alguno que otro suelto con distintos tipos de estupefacientes, cuales alucinógenos o éxtasis. Convengamos, entonces, que no es que le dan precisamente al "dopaje liviano".

Otro exceso muy frecuente y más común a nivel global son las borracheras. Hay quienes podrán decir que es normal que la gente salga cada fin de semana a desmadrarse; o incluso podrían acusarme de hipócrita. Pues bien, no pretendo decirle a nadie qué hacer o qué no hacer. Por esa misma razón no estoy obligado a ir a un lugar en el que la gente se transforma y puede mostrar lo peor de sí. Yo mismo bebo alcohol de cuando en cuando, pero nunca me interesó zafarme. No veo qué es lo divertido de tomar hasta estar tirados en el suelo (o casi), u olvidarse lo hecho la noche anterior. Sin embargo eso no me fastidia como sí lo hace la gente que pierde totalmente el control. Se suele decir que son los hombres, pero en los boliches ya nada me sorprende; ni siquiera ver mujeres que se ponen violentas por unas -cuantas- copas de más. Si quiero ver gente que se pega, busco alguna lucha de box en la televisión, ya que los/las protagonistas no son amateurs.

A quienes quizás aludan que la gente que se droga y se pone ciega con el alcohol es una minoría, les pido que vuelvan a leer la cantidad de gente que se droga en algunos (prefiero pensar que no pasa en todos) locales nocturnos donde vivo yo. Sin hacer mención a quienes mezclan estupefacientes con alcohol. Mucha de esta gente después se pone al volante y también pone en riesgo a los demás; sin ir muy lejos, hace poco uno de esos irresponsables estuvo muy cerca de chocarme, cosa que acabó haciendo él solito contra una columna.

En las noches de discoteca hay otro "fenómeno" que me resulta bastante... peculiar. Lo protagoniza la gente que busca liarse. Por lo que he visto con mis propios ojos, la mayor parte son hombres, aunque también varias mujeres lo buscan. Observando los comportamientos de dicha gente, me puse a pensar en las analogías que existen con otra clase de animales...



Millones de años de evolución para reducirse a esto. Resumamos el breve video: el macho se pone alerta y busca una fémina, que acaba identificando (o es ella quien se deja identificar, según los casos). Acto seguido: se acerca para galantear mostrando sus dotes; infla el pecho, muestra sus colores y se pone a bailar alrededor de la hembra. Tiene que demostrar que es mejor que los demás contendientes, o por lo menos que es lo suficientemente bueno como para merecersela a ella. No obstante todos sus esfuerzos, la última palabra, la decisiva, la tiene la hembra.

A pesar que estos roles se pueden invertir en la realidad, creo que el video también refleja lo que suele pasar: el macho se queda con las manos vacías y sigue buscando pareja sin importar nada más que el buen aspecto físico (aunque a veces es suficiente que tenga dos tetas y respire). Van a intentar encontrar un nuevo ejemplar que les resulte atractivo, buscando satisfacciones fugaces. Es gracioso ver que los palomos pueden transformarse en buitres cuando identifican lo que, para ellos, es un pedazo de carne suculento y se amuchan de a 4, 5, 6 o 10 alrededor de un espécimen con "buenas cualidades reproductivas", cada uno con la esperanza de ser "el elegido". Desde ya algunas hembras se prestan -y hasta muy complacidas- a esta ceremonia de apareamiento, la cual muestra los costados más primitivos de los hombres y las mujeres, comparables a los que tienen las aves ya mencionadas, que no destacan precisamente por su inteligencia.

Me parece que quedan en claro algunas de las razones principales por las que no me entretiene mucho ir a una disco. Sin lugar a dudas, hay quienes gustan de ir a pasarla bien y realmente de ir a bailar sin darse a excesos o a ceremonias de distinto tipo, aunque lo que yo he visto es que esa gente es quien realmente acaba siendo una minoría. Creo que hay otras formas de pasar la noche sin ver espectáculos tan penosos como los que describí.

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